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PENTECOSTES 2026

Queridas hermanas y asociados(as):

 

¡Saludos en la paz y la alegría del Señor resucitado!

 

Durante mi visita a Nairobi, entre nuestros hermanos de la Sociedad de Misiones Extranjeras (SME), el padre Ergete Tesfaye me llevó a visitar el «Jardín de la Resurrección». Este magnífico santuario fue fundado en 1994 por el cardenal Maurice Michael Otunga y el padre Ottavio Santoro.

 

A la entrada de la puerta estaba escrito: «Entra para rezar». De hecho, me llamó la atención de inmediato el silencio del lugar. Los senderos del jardín nos guiaban a través de las estaciones del Vía Crucis, representadas por mosaicos bíblicos del Antiguo y del Nuevo Testamento. También había muchas personas orando individualmente o en pequeños grupos.

 

El Vía Crucis está conectado con lo que yo describiría como «¡El Camino del Padre Nuestro!». El Padre Nuestro está escrito en idiomas locales e internacionales, en más de 150 lenguas. Esta fue la parte del jardín que más me conmovió. Fue tan inspirador que sentí como si el Espíritu Santo se derramara una vez más sobre mí mientras rezaba el Padre Nuestro en chichewa, un idioma nacional de mi país, Malaui.

 

Además, fue un día después de la visita del Papa León XIV al continente africano; su recuerdo aún estaba muy vivo y todo el mundo hablaba de cómo la visita del Santo Padre unía al continente y al mundo al mismo tiempo. Fue algo extraordinario, ya que el Santo Padre hablaba con fluidez cuatro idiomas: francés, inglés, portugués y español. El Papa también saludó a la gente en kimbundu. De este modo, el Papa pudo conectar con los fieles de Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. La visita fue una joya en su género, al poner de relieve la naturaleza diversa y bilingüe/multilingüe de la Iglesia africana. 

 

La diversidad de este contexto multilingüe es lo que experimenté al caminar por el sendero de la oración del Padre Nuestro. Para mí, fue otra oportunidad de saborear la experiencia de Pentecostés de los discípulos en el Cenáculo. «Estupefactos y admirados, decían: "¿No son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua materna? ¡Les oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios!"». Hechos 2, 7-8; 11.

Al salir del jardín, mis ojos vieron una inscripción en la puerta que decía: «¡Sal para servir!». En efecto, el encuentro con el Espíritu Santo nos da la fuerza para ir por todo el mundo y servir con alegría y con un corazón agradecido.

Junto con María del Cenáculo y María del Espíritu Santo - Délia Tétreault, nuestra Venerable Fundadora, invito a cada una de nosotros a honrar a Dios Padre rezando el Padre Nuestro en su lengua materna. De este modo, entramos en comunión unos con otros y con todos los pueblos del mundo, recibiendo los dones del Espíritu Santo según la gracia que nos ha sido dada para el bien común (1 Corintios 12, 4-11). Solo entonces podremos atrevernos a proclamar las maravillas de Dios en el mundo de hoy, que tanto necesita testigos del Evangelio.

FELIZ PENTECOSTÉS 2026!

Con alegría y agradecimiento,

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Cecilia Mzumara m.i.c.

Superiora General

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Viens, Esprit Saint!

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Pentecôte 2026

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